¿Qué pasaría si?
Qué pasaría si una joven dama un día recibe una carta de su
marido, en la cual éste le cuenta que será fusilado en el barco en el que es
prisionero, por una equivocación, y que su último deseo es que ella pueda
rehacer su vida.
Y qué pasaría si a ella no le afecta lo suficiente como para
llorar, pues, aunque es su esposo, ella no lo ama, lo que ella ama es la idea
de una vida libre sin la preocupación de lo que dirán los demás, libre de sus
obligaciones para con su madre y del usar vestido todos los días. Ella amaría
poder ser libre del que dirán, de lo que piense su madre y de esperar la
aprobación de todos en el pueblo. Sabe que está mal pensar en lo aliviada que
se siente, pero no puede evitar pensarlo, más aún ahora que sí puede estar con
la persona que ama y a la que ha amado siempre. Aunque es una lástima el que no
pueda ser, incluso con su esposo muerto, ya que es inmoral que dos mujeres
estén juntas.
Ellas se han amado desde que supieron sobre las citas, los
besos y el sexo. Todo su amor se desarrolló en una vieja biblioteca a la que
nadie iba en el pueblo.
Nadie nunca sospechó de ellas, porque ¿Quién pensaría eso de
dos amigas que crecieron juntas? Lucia se sentía muy culpable por engañar a su
esposo, pero mientras Raquel subía por su pierna dejando tiernos besos, no
podía pensar en su marido, solo podía pensar en este inmerso amor que se
tenían. Cuando Raquel llegó a su objetivo, Lucia no podía parar de sonreír y
pensar en lo afortunada que era al tener un amor correspondido.


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