ELLA
La última vez que la vi no le tomé la importancia suficiente, fue un almuerzo de domingo, como todos los domingos de cada mes. Tenía frío y solo quería volver a la casa, venía el trabajo, así que ya estaba cansada y de mal humor. La última vez que la vi nos sacamos una foto, mi cara se ve como si me la hubiera sacado obligada, pero no fue así. Ahora que recuerdo, no entiendo por qué puse esa cara, no tengo fotos con ella y la única que sí tengo la odio, porque quizás la hice sentir que estaba siendo obligada a estar allí. No la vi por los próximos 2 o 3 meses, aún no entiendo por qué no la fui a ver más, siempre encontraba una excusa, "es que estaba muy cansada", "quería ver a mis amigos" y un sin fin de etcéteras.
No soy una persona religiosa, pero la noche en la que llamaron porque ella no lo iba a lograr, recé como nunca lo había hecho, prometí no volver a dejarla sola, ser una mejor nieta, recordarle siempre lo mucho que la amaba. Supliqué que la salvaran, que ella aún tenia mucho que ver; ver mi sobrina crecer, ver a mí titulándome, ver a mi hermana casándose. Pero sobre todo, aún me faltaba poder escucharla decir que estaba orgullosa de mí y que me amaba. Sin embargo, como era de esperarse, nadie me escuchó y nadie la salvó.
Su muerte trajo un agujero que se instaló en mi corazón y el cual nunca más se fue. Recuerdo llorar cada vez que escuchaba algo de ella o de tan solo pensar en ella. También recuerdo suplicar que el dolor se fuera, pero esté no se iba, e hiciera lo que hiciera, no desaparecía.
Hasta el día de hoy todo me recuerda a ella, cada vez que logro algo pienso en que me gustaría que ella lo viera. Es ahí cuando ese agujero vuelve, porque nunca se irá, y eso lo sé porque el dolor nunca se va, solo se acostumbra a vivir con ello.

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